21. a Carlota, a quien no queda sino batirse..
Así estuve un largo rato en suspenso y con la boca abierta, atento a si veía aparecer de nuevo la mano, hasta que senti en mi cogote un disimulado pescozón del capitán Alatriste. Precavido a mi pesar, volví a mirar al frente con toda circunspección del mundo. Y cuando el oficiante se volvio hacia nosotros para decir Dominus Vobiscum , mire sin pestañear su rostro hipócrita y respondí Et cum espiritu tuo con una devoción y una piedad que hubiera hecho feliz, de poder verme y oirme, a mi buena y pobre madre.
La taberna del turco estaba abarrotada de hidalgos y bellacos, Don Alfonso Saez Escamilla amigo, colega y camarada , refirio al ultimo escrito de Perez-Reverte, una aventura sobre Alatriste...
-Pardiez- respondi -trae aca que la espera se hace eterna.-
El favor era superfluo, ambos sabiamos la respuesta y fue asi como empece mi aventura, quiza una de la ultimas, o talvez solo el inicio de una mas grande... Y si no paciencia, que a fin de cuentas Dios tiene la última palabra, y él barajea sus naipes y los de todos.
haz click para ver el trailer de la pelicula basada en la obra de Perez-Reverte



0 Comentarios:
Publicar un comentario
« Regresar