Gracias a ti que entras, eres parte (por un momento) de mi vida.. eres mi complice y confidente, mi participe y un compañero.. y sobre todo gracias por comprender este otro planeta (el mio).

 

 

sábado, junio 17, 2006

21. a Carlota, a quien no queda sino batirse..

Debían hacersele interminables las horas en su celda, a la espera de una señal, un mensaje, quiza un billete anunciandole que estuviese prevenida para escapar. Empujado por mi imaginación, que se desbordaba cual héroe de libro de caballerias -al fín y al cabo el blog me había convertido ya en parte de la empresa-, forcé la vista intentando distinguirla tras los hierros que la encarcelaban del mundo, y a poco me pareció ver una mano blanca, apenas unos dedos apoyandos un instante entre barrotes.

Así estuve un largo rato en suspenso y con la boca abierta, atento a si veía aparecer de nuevo la mano, hasta que senti en mi cogote un disimulado pescozón del capitán Alatriste. Precavido a mi pesar, volví a mirar al frente con toda circunspección del mundo. Y cuando el oficiante se volvio hacia nosotros para decir Dominus Vobiscum , mire sin pestañear su rostro hipócrita y respondí Et cum espiritu tuo con una devoción y una piedad que hubiera hecho feliz, de poder verme y oirme, a mi buena y pobre madre.

La taberna del turco estaba abarrotada de hidalgos y bellacos, Don Alfonso Saez Escamilla amigo, colega y camarada , refirio al ultimo escrito de Perez-Reverte, una aventura sobre Alatriste...

-Pardiez- respondi -trae aca que la espera se hace eterna.-

El favor era superfluo, ambos sabiamos la respuesta y fue asi como empece mi aventura, quiza una de la ultimas, o talvez solo el inicio de una mas grande... Y si no paciencia, que a fin de cuentas Dios tiene la última palabra, y él barajea sus naipes y los de todos.